En los últimos tiempos Twitter ha sufrido la proliferación de campañas sucias, noticias falsas, y otros contenidos directamente asociados a la política. Se supone que detrás de esas cuentas hay bots programados, pero la plataforma no está haciendo nada para separar a los usuarios reales de los ficticios, por lo que dos estudiantes de la Universidad de Berkeley decidieron tomar cartas en el asunto, y crearon Botcheck.me, una herramienta que evalúa perfiles para determinar si se trata o no de un bot.
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viernes, 1 de noviembre de 2019
miércoles, 13 de abril de 2016
FABRICADOS PARA FALLAR
Por Franco Rivero
¿Por qué los productos de consumo duran cada vez menos?
En nuestro quehacer diario, no son muchas las veces que nos detenemos a observar un problema que convive con nosotros desde hace muchos años. Los productos de consumo tienen una vida útil determinada, y están programados para que no duren demasiado, o al menos, presenten alguna falla que haga que recurramos a algún servicio técnico especializado cada cierto tiempo. Esta más que claro que el motor de la industria necesita de estas prácticas para que el consumo de productos tenga la continuidad con la que ha sido regulado. Eso es lo que llamamos obsolescencia programada: una especie de complot que tiene en la mira al usuario, el consumidor y a toda la sociedad de consumo que sirve para que esta cadena de compras no se corte. Problema viejo
Aunque lo pensemos como un problema de nuestra sociedad actual, la obsolescencia programada es una estrategia que tiene varios años. Fue desarrollada en la década de 1920, siendo el punto de partida la duración de las lámparas de luz. Si bien los primeros modelos desarrollados por Edison duraban aproximadamente 1500 horas de uso y en 1911 diversos anuncios publicitarios mediaban la duración de una lámpara por más de 2500 horas, definitivamente esto no era muy conveniente para las empresas que fabricaban dichos productos. Para el año 1924, varias empresas de todo el mundo y de reconocido nombre que fabricaban lámparas de luz, llegaron a un acuerdo para que las mismas no duraran más de 1000 horas, y de esta manera fueron promocionadas por varios años.
Ese día, decidieron crear un cártel mundial para controlar la producción de lámparas de luz que recibió el nombre de ‘Phoebus’. El objetivo era controlar el mercado de estos productos y garantizar la viabilidad de sus negocios.
Con el tiempo, el cártel fue denunciado y, en teoría, dejó de funcionar. Pero la práctica que recomendó, reducir a propósito la vida de las bombillas, sigue en vigencia actualmente.
Claro que la obsolescencia programada no solo estuvo presente en el mercado de lámparas, sino que la misma fue adoptada por el rubro automotriz, la fabricación de productos para el hogar y hasta las prendas de ropa se vieron afectadas por esta nueva forma de comercialización. La obsolescencia hoy
En nuestros tiempos, la obsolescencia programada se mantiene vigente y rige nuestro ritmo de compras de manera sorprendente. Dentro de los ejemplos más representativos podemos destacar los siguientes:
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