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martes, 4 de febrero de 2020

Se reguló por Ley Nº 13.970 la actividad del acompañante terapéutico

La Legislatura de la Provincia de Santa Fe, en el marco del día 28 de noviembre de 2019, última sesión ordinaria de prórroga del fenecido 137º Período Ordinario de Sesiones en ambas Cámaras, sancionó con fuerza de Ley el Proyecto de la diputada mandato cumplido Silvia Augsburger (IP-Igualdad); posando en la fotografía exclusiva del Diario Digital El Protagonista Web junto a la diputada Cesira Arcando (FE-Juntos por el Cambio); presentado con el acompañamiento de su par de bancada: Rubén Héctor Giustiniani (IP-Igualdad), por el cual, mediante 21 artículos distribuidos en 7 capítulos, corregidos y mejorados en el Senado donde el senador radical Lisandro Rudy Enrico (UCR-Gral. López) ofició de miembro informante, y que rápidamente aceptó Diputados (Cámara de Origen) en un maremágnum de iniciativas sancionadas: 30 en Senadores y 25 en Diputados, la mayoría en forma definitiva, por el cual se regula el ejercicio de la actividad técnica denominada Acompañante Terapéutico; comunicándose la flamante norma al Poder Ejecutivo que la registró como Ley Nº 13.970, promulgó y publicó el día lunes 3 de febrero de 2020 en el Boletín Oficial.

Trasnacionales farmacéuticas: receta para el lucro

Es una industria con alta concentración de mercado y que para defender sus intereses funciona a menudo como cártel. En ventas de fármacos, las 10 principales trasnacionales tienen más de la mitad del mercado global. Varias tienen relación histórica con las que actualmente dominan los agrotóxicos, las semillas y transgénicos. Les queda cerca la lógica de enfermar y vender la cura. Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC.

jueves, 30 de enero de 2020

Glifosato: Provoca desequilibrios en las bacterias intestinales que causan cáncer, diabetes, obesidad y depresión

El mecanismo principal de cómo los herbicidas de glifosato matan las plantas es inhibiendo una enzima llamada EPSPS, que es parte de una ruta bioquímica conocida como la ruta shikimate.

La vía shikimate es responsable de la síntesis de ciertos aminoácidos aromáticos que son vitales para la producción de proteínas, los componentes básicos de la vida. Así, cuando la síntesis de los aminoácidos aromáticos se bloquea por la inhibición del glifosato de EPSPS, la planta muere, según la nota publicada en el medio ingles Sustainable Pulse.

martes, 5 de noviembre de 2019

Hospital Garrahan: 6 de cada 10 trabajadoras de bioimágenes pierden sus embarazos por trabajar en condiciones inseguras

Hoy, profesionales  del área de Diagnóstico por Imágenes del Hospital Garraham, se encuentran de paro debido a una denuncia que realizan sus trabajadoras «el 60 por ciento de las trabajadoras de este sector perdieron su embarazo porque las autoridades designadas por el presidente Mauricio Macri y el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, no cumplen la normativa que debe proteger nuestra salud y la de los pacientes». Por ANRed

miércoles, 9 de octubre de 2019

Hablemos sobre el trabajo

Por Tomás Viú (Enredando)

¿Cómo impacta el modelo de agronegocios en el trabajo y la salud? ¿Cuáles son las enfermedades laborales que las empresas del complejo oleaginoso pretenden tapar con la mano? ¿Qué lugar tiene la ciencia en todo esto? La salud de lxs trabajadorxs se juega adentro y afuera de la planta. La importancia de discutir las condiciones de trabajo y de vida para alejar un poco eso de que me matan si no trabajo y si trabajo me matan.

Hablemos sobre el trabajo

Por Tomás Viú (Enredando)

¿Cómo impacta el modelo de agronegocios en el trabajo y la salud? ¿Cuáles son las enfermedades laborales que las empresas del complejo oleaginoso pretenden tapar con la mano? ¿Qué lugar tiene la ciencia en todo esto? La salud de lxs trabajadorxs se juega adentro y afuera de la planta. La importancia de discutir las condiciones de trabajo y de vida para alejar un poco eso de que me matan si no trabajo y si trabajo me matan.


 La palabra ´trabajo´, en su origen etimológico, refiere a un instrumento de tortura: el tripalium estaba conformado por tres estacas a las que se ataba al reo. El médico Mariano Mussi dice que esta relación entre sufrimiento y trabajo, presente en las obras económicas desde Adam Smith en adelante, plantea al trabajo como el sacrificio de nuestros deseos en pos del logro de la tarea: ´ganarás el pan con el sudor de tu frente´. Sin embargo, dice que la asociación entre trabajo y sacrificio necesario tiene una historia corta, que arrancó a fines del siglo XIX cuando se instaló la obligación de trabajar para otros a cambio de dinero. “Fue necesario arrebatarle los medios de subsistencia, la tierra y los lazos comunales, para que el campesinado pudiera ser forzado a trabajar para otros, a emplearse como trabajo asalariado, a sacrificarse en pos de un deseo ajeno”. A esta forma de trabajo asalariado hace referencia Mussi cuando habla de salud laboral.

“La obligación del trabajo implica que su peligrosidad no puede ser evadida. Alguien deberá asumir un trabajo más o menos peligroso so pena de morir de hambre”. Mariano se refiere a la imposibilidad de separar el trabajo de la vida cotidiana. Dice que el sistema capitalista presenta esa falsa separación como un intento de ruptura de la realidad de vida de la gente. De esa manera, las discusiones de salud que se dan al interior de las fábricas aparecen escindidas de las luchas de los movimientos sociales y las comunidades.

Para el médico Mussi, que asesora al Sindicato de Aceiteros de Rosario, si la lucha sindical sólo se centra en la lucha salarial, “los problemas propios del laburante terminan siendo los problemas de la ganancia de la empresa”. Ese reduccionismo economicista no deja ver más allá. Pero explica que la situación política del gremio aceitero y el trabajo entre las bases y la dirigencia, hace que los trabajadores estén en otro lugar y puedan preguntarse otras cosas. “Empezamos a cuestionarnos qué queremos hacer de nuestras vidas: queremos estar enteros, comer bien, tener vida comunitaria y lazos sociales”. Ese, dice Mariano, es un reclamo que une: la realidad de la reproducción de la vida que es una sola.

Luciana Censi, abogada laboralista, plantea algunas características del modelo de agronegocio en el mundo del derecho al trabajo. La cadena arranca en el campo con la agricultura, después pasa por el transporte de las oleaginosas y termina en las industrias del sector, último eslabón de la cadena previo a la exportación. Una característica del modelo que atraviesa todos los eslabones es la tercerización. En el campo se da a través de los contratistas que generalmente son los dueños de las maquinarias. Los trabajadores contratados, que se vuelven invisibilizados porque están dispersos en las grandes extensiones de tierra, son imprescindibles para producir en el modelo de agronegocios. “Sin ellos el modelo sería imposible”, aclara Luciana. Los transportistas que dependen de las grandes empresas internacionales están expuestos a condiciones de trabajo extenuantes y también sufren la exposición a los agrotóxicos. Por último, explica, la tercerización está dada en la industria misma, donde las grandes transnacionales tercerizan su trabajo en contratistas que se dedican a la limpieza, el mantenimiento y que en algunos lugares incluso operan los establecimientos industriales. La tercerización como estrategia global del capital, si bien no es propia del modelo de agronegocios, es una característica fundamental. “Tiene como lineamiento político atomizar el movimiento obrero, fraccionarlo, fracturarlo, y de esa manera reducir la cooperación que se da en los procesos productivos”. Luciana explica que de esta manera pretenden imponer el disciplinamiento en la clase obrera.

El economista Sergio Arelovich aporta algunos datos con respecto al negocio agroexportador. El complejo oleaginoso está compuesto por una treintena de empresas de las cuales hay doce que son muy grandes y el resto medianas. No hay empresas chicas en el sector. Entre las de mayor envergadura, la mayoría son de origen extranjero. Todas las empresas que pertenecen al complejo oleaginoso están transnacionalizadas y todas las multinacionales (Cargill, Bunge, Dreyfus, ADM, Cofco) tienen su casa matriz en paraísos fiscales.

Luciana Censi recuerda la reforma laboral que quiso imponer el macrismo a finales de 2017 y que gracias a la resistencia popular no fue aprobada. Dice que la reforma laboral se está imponiendo por sectores en algunos convenios colectivos de trabajo, como el caso de Vaca Muerta, donde se están flexibilizando las jornadas laborales. En momento de despidos masivos en todas las ramas económicas, la reforma laboral se está imponiendo de hecho en muchos lugares donde juega el miedo a formar parte de esa larga fila de desempleadxs.

En la provincia de Santa Fe –el Senado ya la aprobó y está frenada en Diputados- se está discutiendo la adhesión a la Ley de ART que propone obstaculizar el acceso de lxs trabajadorxs a la justicia. En este contexto, el lunes 30 de septiembre se publicó en el Boletín Oficial un nuevo DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) firmado por el Gobierno Nacional de Cambiemos, que modifica el mecanismo de actualización de los salarios utilizado para establecer la base de cálculo de las reparaciones que reciben los trabajadores accidentados. El mecanismo de ajuste consiste en reemplazar la tasa de interés activa del Banco Nación – que según reconoce el DNU “tuvo la finalidad de incluir una tasa de actualización que evite que los efectos de procesos inflacionarios afecten desfavorablemente la cuantía del monto del ingreso base”- por la variación del índice Ripte que sigue la evolución de los salarios. En un contexto nacional en el cual la inflación, el ajuste y la devaluación están a la orden del día, es claro el recorte que implica esta modificación.

Luciana destaca otra característica del mundo del trabajo en el modelo de agronegocios: las enfermedades profesionales invisibilizadas y los accidentes mortales. “El agronegocio enferma, contamina y exfolia a los trabajadores, a sus familias y a las comunidades. Es clave que los propios trabajadores de este modelo discutan las condiciones de trabajo y de salud”. Una herramienta para discutir y defender estas condiciones son los Comités Mixtos de Salud y Seguridad Laboral. Algunos sindicatos de Rosario y la región vienen trabajando desde los Comités Mixtos: el sindicato de Jaboneros, La Bancaria Rosario, un sector de la UOM de Villa constitución y el Sindicato de Aceiteros. La Federación Aceitera logró negociar los Comités Mixtos en su convenio colectivo a nivel nacional. Marco Pozzi, delegado de Cargill VGG y Secretario de Salud Laboral de la Federación Aceitera, explica que utilizan el instrumento de los Comités Mixtos de manera tal de que en los últimos cinco años no hubo ningún muerto en las plantas aceiteras de Rosario. En el mismo período de tiempo hubo siete muertos en San Lorenzo, en cuyo sindicato no funcionan los Comités. “A las patronales no les gusta que les digas cómo se hace la seguridad adentro de las plantas. Es la lucha interna continua”, dice Marco.

Mariano Mussi cuenta que los Comités Mixtos de Salud y Seguridad que funcionan en la provincia de Santa Fe permitieron acceder a las licencias por enfermedad de varias industrias del agronegocio. En los pedidos de licencia, las enfermedades osteomusculares (tendinitis, hernias de disco, lumbalgias y otras) alcanzan un 20% del total; los accidentes de trabajo sólo logran un 2.5%; y la salud mental apenas llega al 0.5%. Por otro lado, el 59% de los días no trabajados tienen como causa las lesiones ostemusculares. Los accidentes llegan al segundo lugar con el 15%. “Los días no trabajados señalan la gravedad de la lesión. No sólo es frecuente lastimarse los huesos, sino que además tardan mucho en sanar”, explica Mussi.

Mariano identifica dos grandes procesos: uno tiene que ver con la actividad productiva en sí, los tóxicos que se usan, el tipo de proceso productivo, el monocultivo, la desertificación, los mega acopios, la contaminación ambiental. Todos estos factores afectan la salud, tanto adentro como afuera de la planta. El segundo proceso implica los consumos y las actividades que se hacen fuera de la fábrica y que también están determinados por el modo de trabajo asalariado: “consumimos lo que el dinero nos da, y el dinero compra lo que hay en el mercado, y al mercado lo controla la propia patronal”, enumera Mariano. “La política de la patronal nos afecta adentro de la fábrica pero también afuera”.

Un actor clave en relación con las enfermedades laborales producidas por la industria es el actor científico. El médico Mussi recuerda que la ciencia hegemónica se desarrolló a la par de los modelos de explotación del trabajo entre los siglos XVI y XIX. Para este modelo de ciencia, financiada y promovida por el sector empresario, “el problema no es tanto cómo demostrar la peligrosidad de un proceso de trabajo sino más bien cómo ocultarlo”. Esta ciencia separa la mente del cuerpo y el saber de la ejecución. Y plantea, explica Mariano, la noción del cuerpo máquina. Según esta visión, lesiones como la tendinitis se producen por una repetición de movimiento. Sin embargo, Mariano cuenta que cuando recorren los puestos de trabajo en los cuales los movimientos fueron medidos supuestamente para que no haya riesgos, encuentran que todos los trabajadores tienen una hernia de disco, una tendinitis o una lesión de hombro. Otros modelos como el de la biología establecen que los tendones necesitan sueño nocturno para recuperarse.   “El problema deja de ser cuántas veces movés el brazo y pasa a ser cuántas veces dormís en tu casa a la noche para recuperarte. Si la ciencia normal acepta esta última hipótesis, tenemos que empezar a discutir la turnicidad y si los laburantes tienen que dormir en la planta o no”.

El aceite mineral está fuertemente relacionado con el cáncer de escroto y pulmones. Mariano Mussi dice que si bien es algo que se desconoce, es un riesgo que debiera abarcar a la totalidad de los trabajadores de cualquier industria que utilice al menos un motor. Por otro lado, aunque aún es debatida la capacidad del hexano para inducir leucemias y linfomas, Mariano indica que el hexano está relacionado con una forma de degeneración neurológica que implica demencia, ceguera y diversos grados de parálisis, y que es posible que muchos de los cuadros rotulados como ´Demencia senil´ o ´Degeneración macular´ sean resultado del hexano y otros solventes similares. Además, los pesticidas como el Glifosato están “probadamente relacionados con la enfermedad oncológica” y la exposición a estas sustancias es un fenómeno muy complejo que borra las fronteras entre el adentro y el afuera de la planta: “los pesticidas llegan al agua, a los patios, a la comida, a la leche de las madres”.

Como una forma de evitar reproducir el mismo sistema de producción, Mariano propone que la apropiación del proceso de trabajo tiene que ir de la mano de la apropiación de la ciencia. En este sentido, se realizó en la Facultad de Ciencias Médicas una jornada sobre Salud, Trabajo y Ambiente en el Modelo de Agronegocios. En el encuentro participaron diversos sindicatos, organizaciones, movimientos en defensa de la salud y profesionales de distintas disciplinas.

Dentro de la jornada se realizó un conversatorio para intercambiar experiencias de salud y trabajo. El psicólogo Esteban Fridman destacó la importancia de los encuentros para hablar sobre en qué consiste el trabajo real, es decir, todo aquello que se hace en un trabajo más allá de lo que se supone que implica ese trabajo. Esteban menciona que está muy estudiado por la ergodinámica y por la psicodinámica del trabajo el hecho de que no hay ningún área donde el trabajador haga solamente lo que el patrón o el supervisor les dicen que hagan. “Si seguimos tal cual el procedimiento que el patrón nos indica que hagamos, ya estamos en una medida de fuerza que es trabajar a reglamento: trabajar estrictamente según las órdenes”. Esteban plantea que sin la inteligencia y el saber de lxs trabajadorxs ninguna industria podría funcionar; que todas las empresas lo saben pero que el tema sólo aparece cuando hay algún accidente. Ese es el único momento en el que se trae a cuenta el procedimiento para decir que la persona accidentada no estaba haciendo lo que debía o no estaba en el lugar indicado.

Esteban dice que las instancias para hablar del trabajo son muy importantes como una forma de prevenir las formas de sufrir en el trabajo y también como una manera fundamental de poner el tema en discusión con los gestores del trabajo. “Las empresas trabajan con un idea falsa que es que el trabajo se puede medir. A lo sumo se puede medir un resultado del trabajo. Pero lo que no se puede medir es todo ese trabajo invisible que debemos poner para que la cosa ande”.

Parte de la metodología empresarial tiene que ver con la evaluación individualizada, un mecanismo que alimenta la fragmentación y la competencia entre compañerxs. Esteban cuenta que hay mucha producción científica e intelectual de parte de la empresa para pensar de qué manera producir mejor la dominación. Y se pregunta: ¿Cómo respondemos? ¿Qué cosas inventamos para confrontar con esto?

Marco Pozzi enumera las tres patas sobre las que está parado el Sindicato y la Federación Aceitera: la lucha por el salario, contra la tercerización y por la salud. Dice que lo que enferma, al margen del trabajo que sea, es la forma en que se trabaja. Por eso invita a eliminar las barreras falsas para armar “un pensamiento colectivo de defensa de la salud obrera considerando a todos los sectores”. Dice que al hablar sobre la salud el trabajador se expone íntimamente porque está hablando de los miedos que tiene; que como sindicato la idea es multiplicar los debates; que lograron reducir mucho el nivel de accidentes laborales; y que además de la salud física vienen batallando por la salud que no se ve: “es una lucha que vamos a seguir dando, juntando datos y estadísticas. Hay que buscar la conciencia del compañero y fortalecer el movimiento. Pelearemos por eso”.

jueves, 3 de octubre de 2019

Soledad Barruti, la autora de “Malcomidos”: “Creo que la industria alimentaria es un sistema mafioso”

Polémica, la periodista y escritora del bestseller “Malcomidos, cómo la industria alimentaria argentina nos está matando”, dialogó con Aire Digital en su paso por Santa Fe. “Nuestra alimentación recae en un puñado de marcas que son muy buenas procesando ingredientes, pero no cocinan y su negocio no está orientado a nutrir sino a vender”, aseguró

Por Mariano Ruiz Clausen (Aire de Santa Fe)

Soledad Barruti es periodista y escritora. En dos de sus libros hace un análisis minucioso, crítico y controversial de la composición de cada alimento que comen los argentinos y de toda la cadena de producción de la industria alimentaria.


Luego de investigar esos procesos durante años, entre otras ideas sostiene que “nuestra la alimentación se ha ido erosionando a medida que se ha vuelto un evento más comercial que alimentario”, que “recae en un puñado de marcas (a las que nombra sin ningún prurito) que son muy buenas procesando ingredientes, pero no cocinan; y su negocio no está orientado a nutrir sino a vender”, sintetizó entrevistada por Aire de Santa Fe.

Su primer libro de no ficción “Malcomidos, cómo la industria alimentaria argentina nos está matando” (2013) se convirtió inmediatamente en un bestseller. En el segundo, “Mala leche, el supermercado como emboscada…” (2018), Barruti propone “un viaje que empieza por la mochila de su hijo y la alacena de su casa, desnuda la comida ultraprocesada que amamos comer y muestra los laboratorios en los que se trama, los campos y tambos donde se produce, las fábricas donde se ensambla y los estudios donde se la embellece”.

Organizada por el ministerio de Innovación y Cultura de la provincia, la investigadora brindó una charla-taller el sábado por la tarde en El Molino, Fábrica Cultural. Previo a ello dialogó con Aire de Santa Fe. Fue invitada “por personas que  consideran que es importante en este momento mostrar cuál es la diferencia entre un alimento y un comestible, porque estamos atiborrados de productos que no necesitamos. Y para explicar cómo puede hacerse de esa información cualquier persona, o una familia, que quiere realmente alimentarse bien”, enfatizó la periodista.

Y agregó: “Muchas veces esa información es el lujo más escaso que tenemos. Incluso en contextos de crisis económica con la información correcta podemos hacer elecciones más conscientes y saludables. De eso se trata el encuentro”.

—Soledad, en sus libros asegura que, paradójicamente, los alimentos “cada vez alimentan menos y son más nocivos”, que el supermercado “el lugar menos aconsejado para comprar”; y que “el precio que pagamos por comer sin saber es muy alto, ya que la dieta actual se convirtió en el obstáculo más grande que debe sortear un niño para llegar sano a la adultez y un adulto a la vejez”. ¿Podría profundizar estas ideas? 

—Lo que sucede con la alimentación es que se ha ido erosionando a medida que se ha vuelto un hecho más comercial que alimentario. Nuestra alimentación recae en un puñado de marcas que son muy buenas procesando ingredientes, pero no cocinan, y su negocio no está orientado a nutrir sino a vender. Hemos ido comprando cada vez más productos de marcas y menos alimentos naturales. Por otro lado, nos hemos alejado de la cocina como espacio donde esos alimentos se elaboran y se convierten en platos realmente nutritivos y ricos. Este proceso se ha ido dando de la mano con otro, que tiene que ver con la concentración del sistema productivo y el traspaso de la agricultura al agronegocio.

—En todos sus libros o exposiciones hace alusión explícita a marcas muy instaladas y poderosas. ¿Nunca la amenazaron o  intentaron extorsionarla o chantajearla? 

—A las marcas hay que nombrarlas porque las personas conocen a los productos por sus marcas. Si hablás, por ejemplo, de “cereales de desayuno” la gente no sabe lo que es. Vos le hablás de Granix y después te preguntan “¿y Nestlé qué tal?”. Por eso es muy importante nombrar. Porque las marcas nos manipulan. Así como cuando uno habla de un plan político habla del político que está relacionado, con una situación alimentaria que involucra marcas tiene que decir cuáles son. Yo como periodista tengo la obligación y parte de mi trabajo es hacerlo. Eso no me da temor. Siempre que lo haga con fundamentos no tendría porqué traerme problemas.

“No obstante, creo que la industria alimentaria es un sistema mafioso, sí, sin dudas. Pero hasta ahora al menos esa mafia ha sido representada en formato de algunos profesionales que dicen que hay que tener un título habilitante (médico, nutricionista) para hablar de estas cosas. No estoy de acuerdo con eso ni lo creo, en absoluto. Yo no estoy dando dietas, un plan alimentario ni mucho menos. Lo que estoy haciendo es brindar la información que debería tener todo el mundo (un maestro, un odontólogo, un astronauta). Para eso está el periodismo como un oficio que hay que revalorizar y que hay que volver a poner en el lugar de la comunicación de la información que falta. Así que yo estoy totalmente decidida a continuar haciéndolo”, agregó Barruti con vehemencia.

La periodista e investigadora solo consume carnes cuando provienen de contextos de trato y crianza dignos y los animales son alimentados naturalmente

Tóxicos, químicos y crueldad
Sobre las efectos de tránsito de la agricultura al agronegocio, Barruti describió que “la misma lógica aplicada a los productos comestibles es aplicada al campo. Lo que se busca es vender más, al menor costo posible, en el menor tiempo posible; y todo eso es una gran contradicción. Porque estamos hablando del campo, de animales, de plantas que, para que cuajen en el modelo de producción comercial, se utilizan métodos que les generan un gran deterioro, una manipulación muy cruel y de consecuencias dramáticas para nuestra salud. La OMS hace tiempo lo advirtió”.

—¿Podría explicar esas consecuencias?

—Los comestibles tanto vegetales como animales terminan teniendo una pésima calidad nutricional y llegan llenos de tóxicos que se incorporan en su producción. Para que crezcan monocultivos hay que utilizar agroquímicos, pesticidas y fertilizantes sintéticos. Hay que alterar semillas en laboratorio para que que se vuelvan resistentes a “malezas” y “plagas”. A los animales se los encierra en confines minúsculos, sometidos a una gran crueldad y se los obliga a comer sin parar, a crecer en tiempo récord. Se seleccionan razas que crecen casi deformes, que no pueden mantenerse en pie adentro de las jaulas, como es el caso de los pollos de doble pechuga que son los que llegan al supermercado. Esos animales por supuesto se enferman más, entonces se utilizan una cantidad de remedios (antibióticos, hormonas, etc.). Tanto los remedios, como los agroquímicos, como esa crueldad y manipulación a la que son sometidos perjudican a todo el sistema alimentario.

—¿Hay alternativas a eso que describe?

—Si salimos del supermercado como espacio de consumo y volvemos a mirar a los productores de alimentos sanos, nos vamos a encontrar con que los alimentos están; y que hay que eludir un sistema que  brinda productos que no están hechos para alimentar sino para vender. Eso lo puede hacer por supuesto el consumidor pero también requiere políticas públicas y el apoyo de los distintos gobiernos a los productores de comida de verdad. También, el desestímulo de los comestibles y su publicidad que muchas veces nos llega en forma de información, y nos va confundiendo al punto tal que terminamos enredados pensando que si tratamos de comer mejor “no se puede”. Reitero, para salir de esa trampa lo primero que debemos hacer es salir del supermercado.

“¿Por qué las vacas ya no comen pasto? ¿Desde cuándo los criadores de pollos no comen pollo? ¿Qué peligros esconde una ensalada? ¿Cuáles son los ingredientes secretos en los alimentos procesados? ¿Qué relación hay entre la falta de trigo, la exclusión social, el asesinato de indígenas y las catástrofes naturales?”, son algunas de las preguntas a las que Barruti responde en sus libros.

“La alimentación saludable no es más cara”
Barruti explicó que una mejor alimentación no necesariamente supone que sean alimentos cocinados o elaborados. “Podemos comer frutas, huevos hervidos, frutas secas (si comparamos, es mentira que son más caras porque  si las compramos a granel son más baratas que las golosinas, alfajores, los snacks, los productos panificados). Las barritas de cereales en su gran mayoría lo que menos tienen es cereales,  sino trigo o arroz inflado lleno de glucosa. También hay que buscar frutas y verduras de temporada, que son más sanas y baratas”.

—¿Pero cómo hace una persona que trabaja 12 o 16 horas y vive sola para prescindir de la ‘comodidad’ del supermercado? ¿O una familia tipo, que no tiene ni los recursos materiales ni simbólicos para acceder siquiera a esta información? 

—Todos pensamos que cocinar demanda 3 horas o más. Pero en 10 o 15 minutos, si nos sabemos organizar, podemos hacerlo y se vuelve una costumbre. Implica disciplina, sí.  Pero mucha veces el peor problema antes de tratar de comer mejor no es justamente el tiempo, sino el obstáculo mental que nos ponemos pensando que no vamos a tener tiempo.

“Yo trabajo todo el día. Tengo una beba, un hijo adolescente y no soy rica. Sin embargo cocino. En mi casa se come comida casera y mi hijo aprendió a cocinar y sigue aprendiendo. Seguramente mi hija también aprenderá. Me parece que eso es algo que nos emancipa y nos vuelve más libres. Cuando perdemos los miedos, vencemos los  prejuicios y tomamos la decisión todo se acomoda y encontramos la manera de organizarnos”, aseguró la periodista.

—Barruti, ¿qué piensa de otras industrias? Como la de la ropa, zapatos, tecnologías… De marcas internacionales denunciadas mundialmente por hacer uso de menores o personas en condiciones de casi esclavitud, entre otras situaciones absolutamente deshumanizadas y deshumanizantes.

—Sucede exactamente lo mismo que con la industria de los alimentos. Lo que está en jaque –y debemos tomar conciencia plena de esto– es todo un sistema productivo, económico y civilizatorio. Pasamos nuestra vida en una ciudad y con aparentes comodidades: ir al supermercado, comprar un teléfono todos los años, ropa nueva a la moda, y eso se hace a costa de mucho sufrimiento humano, propio y ajeno; del sufrimiento de otras especies, de los territorios. Estamos devorando nuestro propio futuro y dejándoles nada a nuestros hijos, mientras reproducimos escenarios de crueldad y de violencia. Entonces lo que hay que cuestionar es todo el sistema, el consumismo feroz,  la relación con nuestros bienes. Porque este sistema se sostiene vendiéndonos cosas que no duran. Es ridículo. Realmente gastamos nuestro tiempo, y pasamos horas trabajando para comprar cosas que no son vitales, que nos hacen daño y que de ningún modo nos hacen felices.

Cambio climático
La periodista aseguró también que el cambio climático está estrechamente vinculado al sistema alimentario actual.

“Para obtener mucha carne, muchos carbohidratos refinados, hace falta mucha tierra. Una imagen muy explícita y muy reciente es lo que ocurrió en el Amazonas cuando se incendió para ganar tierras a la selva, y abrirle espacio a las vacas y a los granos que alimentan esas vacas. A la soja, al monocultivo. La verdad que es un sistema muy perverso e inviable. Si no le ponemos un límite las consecuencias serán dramáticas”, ilustró.

También sostuvo que “somos la especie en peligro de extinguirlo todo: vean lo que estamos haciendo con las selvas. Una de las tantas amenazas actuales es talarlo todo para obtener aceite de palma. También soja y unas cuantas vacas pero sobre todo eso, palma para dar aceite a una cantidad de cosas que son un insulto a la belleza de la vida que se destruye en su nombre”.

«El aceite de palma está escondido en muchos ultraprocesados, pero para las marcas destruir el mundo y cultivarlo es barato y funciona genial en sus preparaciones. Galletas, comida congelada, golosinas, sopas instantáneas: comestibles envueltos en en un aura simpática e inofensiva producidos por marcas como Nestlé, Kellogg’s, McDonalds, Burger King, Starbucks, Mondelez y muchas de cosmética como Colgate. Puede figurar en los ingredientes como tal o como “aceite de palmiste” o el siempre enigmático “aceite vegetal”», ejemplificó Barruti. 

Y dijo que al igual que lo que ocurre con los otros monocultivos “su producción también involucra tóxicos, desplazamiento de comunidades enteras para su expansión, y explotación laboral. El combo detrás de las marcas siempre viene así, con horror extra grande. Este aceite de palma es una de los mejores motivos por los cuales exigir rótulos claros que señalen cuando las marcas agregan grasas saturadas. Y -obvio- otro motivo de las marcas para evitar ser rotulados”.

jueves, 26 de septiembre de 2019

“Hace meses que denunciamos la actitud criminal de la secretaría de Salud de la Nación”

En el marco del duro cuestionamiento que 14 ministros provinciales enviaron al secretario Rubinstein, FESPROSA sostiene el reclamo contra el vaciamiento del sistema federal de salud y el faltante de vacunas.

Redacción Canal Abierto | Luego de reunirse con el ex ministro Ginés González García, 14 responsables de las carteras provinciales emitieron una dura declaración donde denuncian el abandono por parte de la dependencia nacional que conduce Adolfo Rubinstein. Demoras en la provisión de vacunas, leche, drogas para VIH y oncológicas fueron un denominador común en el reclamo de los funcionarios. «Están desesperados», declaró a la prensa González García.

viernes, 20 de septiembre de 2019

Santa Fe: iniciativa para crear un registro de patologías asociadas al uso de agroquímicos

En la iniciativa del diputado Carlos del Frade (Frente Social y Popular) se detalla que el objetivo es “reunir datos precisos sobre la incidencia de estas agresiones contra el medio ambiente y la salud que producen las prácticas productivas que hoy se imponen en todo el territorio provincial”.


Muchos actores sociales alertan sobre los efectos negativos en la salud y en el ambiente del modelo agroindustrial argentino, que depende en buena parte de la utilización intensiva de agroquímicos utilizados para “limpiar” los campos de malezas o plagas de diferente tipo. Hasta ahora, la provincia de Santa Fe no cuenta con un registro específico de patologías derivadas de ese tipo de contaminación ambiental, y eso es lo que intenta subsanar el proyecto de ley presentado por el diputado Carlos Del Frade (Frente Social y Popular) que busca dotar a las autoridades y a la población de una herramienta de conocimiento que sirva para poder luego elaborar políticas productivas y de salud que atiendan al bienestar general.

Un comité que nunca funcionó

El proyecto de ley presentado por Del Frade está anclado en un Comité Interministerial de Salud Ambiental creado hace ya nueve años con la intención de seguir de cerca las problemáticas generadas por las posibles consecuencias sobre el ambiente y la salud de las personas en relación con actividades productivas, con el ojo puesto especialmente en el uso de agroquímicos.

El decreto que creó ese Comité lo explicaba así: “La producción agropecuaria demanda el uso de biocidas y es necesario intervenir para determinar el grado en que estos productos constituyen una fuente potencial de riesgo para la salud de la población y el ambiente”.

Una de las funciones de ese Comité era registrar las denuncias vinculadas a los efectos de las fumigaciones sobre la salud de la población: “Nueve años después, sin embargo, aquel decreto no tiene existencia real en las prácticas políticas públicas de la provincia”, detalló el legislador.

Urgencias socioambientales

“Urge un informe provincial permanente y que se mantenga a través del tiempo para despejar dudas sobre la verdadera incidencia del modelo productivo en la salud y el medio ambiente santafesinos” detalló Del Frade en su propuesta, para agregar que “las permanentes fumigaciones, el siempre postergado debate sobre una nueva ley de fitosanitarios y el imperio de los intereses económicos por encima del bienestar de la naturaleza y las personas santafesinas exigen una herramienta práctica y contundente que despeje cualquier tipo de dudas sobre la consecuencia de la democratización del veneno como condición indispensable para la renta derivada del monocultivo”.

Información, insumo clave

La idea es que este registro sirva para recopilar información de pacientes con patologías derivadas de la contaminación ambiental para poder luego elaborar estadísticas al respecto. En la iniciativa se detalla que el objetivo es “reunir datos precisos sobre la incidencia de estas agresiones contra el medio ambiente y la salud que producen las prácticas productivas que hoy se imponen en todo el territorio provincial”.

Para reunir esta información se invita a gobiernos, universidades e institutos de salud que traten patologías derivadas de la contaminación ambiental “a proporcionar al registro datos precisos, investigaciones científicas y estudios especializados al respecto”.

Fuente: Aire Digital

Santa Fe busca identificar patologías asociadas al uso de agroquímicos

En la iniciativa del diputado Carlos del Frade (Frente Social y Popular) se detalla que el objetivo es “reunir datos precisos sobre la incidencia de estas agresiones contra el medio ambiente y la salud que producen las prácticas productivas que hoy se imponen en todo el territorio provincial”.

martes, 27 de agosto de 2019

Riesgo de Cáncer. Por la radiación que emiten sus celulares, demandan a Apple y Samsung

Un grupo de personas presentó una demanda colectiva contra Apple y Samsung en California (EE.UU.), alegando que los celulares de esas compañías incumplen los estándares de radiación máxima y ponen en riesgo la salud.

Según reza la denuncia, celulares de esas empresas exponen a los usuarios a emisiones de radiofrecuencia “en algunos casos un 500 por ciento” por encima de los límites impuestos por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés).

viernes, 19 de julio de 2019

Insólito: pidió un traslado urgente a Buenos Aires y se lo otorgaron dos meses después de morir

Fue internada en diciembre del 2018 y en enero los médicos del Hospital de Caleta Olivia pidieron su traslado a Buenos Aires. Para sorpresa de todos, su obra social se lo concedió el 15 de julio, dos meses después de morir y a días de su cumpleaños. Los detalles

lunes, 11 de abril de 2016

EL MAPA DE EXPANSIÓN DEL DENGUE COINCIDE CON EL DE LA SOJIZACIÓN Y USO DE GLIFOSATO QUE MATA AL PREDADOR DEL MOSQUITO

Por Alberto Lapolla*
Para Biodiversidadla
En los últimos dos años la invasión de mosquitos de las especies Aedes sp y Culex sp. invadieron amplios espacios de nuestro país especialmente de Pampa Húmeda, extendiéndose mucho más allá del verano, que es la estación donde suelen aflorar masivamente. El fenómeno fue particularmente notable en 2008 cuando la invasión duró casi hasta el mes de mayo, pese a que la temperatura había descendido lo suficiente como para acabar con ellos.
Para quienes seguimos de cerca el desarrollo de los hechos ambientales argentinos, el hecho no pasó desapercibido y tratamos de llamar la atención respecto de ¿qué ocurriría si la especie a propagarse no fuera la perteneciente al Aedes común o al Culex ‘doméstico’ sino el temible Aedes aegypti, vector de la Fiebre Amarilla y el Dengue?. Incluso en 2007 y 2008 hubo casos de fiebre amarilla en Bolivia, Paraguay, Brasil y Norte argentino, que se adjudicó a viajeros provenientes de los países hermanos. En la oportunidad señalamos la equivalencia del mapa correspondiente a la invasión mosquitera, con el que la multinacional Syngenta llamaba de ‘la Repùblica Unida de la Soja’, es decir, la región comprendida por las zonas de Bolivia, Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay sembradas con el mágico poroto transgénico forrajero producido por Monsanto, y rociado abudantemente con su agraciado herbicida ‘matatodo’ glifosato, conocido como Round up, acompañado por sus compañeros de ruta, tales como el 2-4-D, la Atrazina, el Endosulfán, el Paraquat, el Diquuat y el Clorpirifós, entre algunos otros.
En ese momento -junto a otros ambientalistas del resto del continente- señalamos la rara coincidencia de ambos mapas, mucho mas notable en el caso de la expansión de la epidemia de Fiebre Amarilla de 2007-2008 y de la epidemia de mosquitos ‘domésticos’ de 2008.
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