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lunes, 11 de noviembre de 2019

La opositora Jeanine Áñez podría ser la nueva presidenta boliviana hasta nuevas elecciones

Tras el golpe de Estado y la renuncia del oficialismo, la segunda vicepresidenta del Senado de la oposición, Jeanine Añez, sería la candidata a ser la futura mandataria provisional hasta la próximas elecciones en Bolivia. Para esto, la segunda vicepresidenta del Senado tendrá que recibir la mayoría de votos en la Asamblea Legislativa donde el MAS tiene los dos tercios de los votos de la Cámara del Senado y de la Cámara de Diputados. Entre lágrimas, Jeanine Añez indicó: «que quede bien claro que esto es sólo una transición. Es para llamar a elecciones y que sean transparentes como el pueblo boliviano quiere y lo necesita». Por ANRed.


«Al renunciar la presidenta del Senado y el primer vicepresidente del Senado, y el presidente de la Cámara de Diputados, a mí me correspondería asumir el reto con el fin de llamar a elecciones, pacificar el país y que todo vuelva a la normalidad», dijo Jeanine Áñez entre lágrimas, antes de viajar para La Paz, donde llamará a reunirse a la Asamblea Legislativa Plurinacional.

La abogada de 52 años Jeanine Áñez Chávez fue electa senadora, representando al Departamento de Beni, en 2010, por el partido del Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional (P.P.B -C.N), coalición de cinco fuerzas opositoras que representa la principal oposición a Evo Morales, y es vice segunda de la Cámara alta, pero ahora como integrante de Unidad Demócrata.

De acuerdo al artículo 169 de la Constitución de Bolivia, tras la renuncia de Evo Morales, el vice Álvaro García Linera, el titular de Diputados, Víctor Borda, y de la jefa del Senado, Adriana Salvatierra, Jeanine Áñez debería reunir una Asamblea Legislativa para tratar estas renuncias que todavía no han sido formalmente presentadas, y luego convocar elecciones en un plazo de 90 días.

Ante las preguntas de los periodistas, Áñez se mostró emocionada y segura de querer ocupar el rol «que le tocó», enfatizando que su asunción como mandataria «es sólo una transición para llamar a elecciones y que sean transparentes como el pueblo boliviano quiere y lo necesita». Al mismo tiempo, repartió críticas al gobierno de Evo Morales, al que llamó mezquino, por «querer quedarse un cuarto mandato». «No nos parece justo que los bolivianos estemos pasando por esta situación tan dramática sólo porque una persona y su partido político quiere perpetuarse en el poder», aseguró.

Antes de convocar a una sesión bicameral, en la que juraría a la jefatura provisoria del Estado boliviano, la senadora deberá juntar los votos necesarios para tomar el cargo, principalmente de los legisladores del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido político de Morales.

La posible futura mandataria provisional condicionó a los legisladores del MAS al decir que sí: «son patriotas y de verdad quieren pacificar el país, los parlamentarios deben asistir a la sesión de la Asamblea cuando sea convocada».

Un punto clave para reunir a la mayoría en la Asamblea Legislativa sería que Áñez pueda garantizarle a los legisladores del MAS las condiciones de seguridad necesarias, ante el clima de violencia que se vive contra partidarios y seguidores de Evo Morales.



La posible futura presidenta Jeanine Áñez se expresó públicamente a favor de la intervención de las Fuerzas Armadas mediante un video dirigido al jefe de estas, Williams Kaliman. Áñez muestra una carta que dice estar firmada por el Jefe de Policía y exhorta a Kaliman a que envíe a sus funcionarios a la calle para que «colaboren» coordinando con la fuerza policial, para frenar lo que definió como «las hordas delincuenciales que están en la calle». «Le ruego como boliviana que cumpla con su labor, no queremos derramamiento de sangre. Usted será responsable de todo lo que suceda en este país», sentenció la posible mandataria.

Por su parte, en un clima de caos por la falta de conducción de las dos cámaras de gobierno y con un estado de sitio sin autorización oficial, los grupos de resistencia al golpe instan a la policía a reconocer sus orígenes indígenas y unirse al pueblo que lucha contra el golpe de Estado y, por su parte, miembros de las fuerzas policiales entablan diálogos en aymará y quichua con los manifestantes, aduciendo que no están en contra del símbolo de la Whipala, la bandera de siete colores que representa en su conjunto a la mayoría de los pueblos originarios.

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